Chimy Ávila: las estadísticas y pronósticos que marcaron su legado rojillo
Cinco años, 110 partidos, 24 goles. Repasamos la huella del argentino en El Sadar y qué nos dice su trayectoria sobre el Osasuna que amamos.
17 de octubre de 2026

Cuando Chimy Ávila llegó a Osasuna en 2019, nadie sabía que estaríamos aquí, cinco años después, repasando sus números como quien hojea un álbum de fotos. Las estadísticas y pronósticos que rodearon su paso por El Sadar no son solo cifras: son la historia de cómo un delantero argentino se ganó el corazón de la Rojilla.
¿Qué nos dejó Chimy en números?
Ciento diez partidos oficiales. Veinticuatro goles. Eso es lo que resumió la aventura de Chimy Ávila en Pamplona, eso que suena frío hasta que lo pones en contexto: partidos en El Sadar cuando llovía, goles en momentos que nos sacaban del pozo, celebraciones que nos hacían sentir vivas. No es solo que marcara 24 goles; es que cada uno de esos goles llegó cuando lo necesitábamos.
En febrero de 2024, Chimy cerró su ciclo osasunista fichando por el Real Betis por 4 millones de euros más variables. Fue una salida que dolió, pero también fue honesta: el argentino había dado todo lo que tenía que dar en Navarra. Los pronósticos de mercado hablaban de un futbolista en su plenitud, con experiencia de Primera División y hambre de títulos. Betis vio eso que nosotras ya sabíamos.
Las claves de su rendimiento en el Sadar
Lo que hace especial a Chimy no es que fuera un goleador prolífico —porque honestamente, 24 goles en 110 partidos no son números de delantero de élite—, sino cómo llegaban esos goles. En momentos críticos. Con la actitud de quien no se rinde. Con esa mezcla de técnica argentina y dureza física que Osasuna necesitaba.
Su trayectoria posterior, incluso, confirma lo que vimos: el tío tenía calidad. En Betis alcanzó los 22 partidos oficiales y activó una cláusula de 350.000 euros adicionales para Osasuna. Eso significa que el Betis reconoció su valor, que siguió rindiendo fuera de El Sadar. Y aunque ahora está en Independiente sin marcar aún en cinco encuentros, la historia de Chimy en Pamplona sigue siendo la que importa a las rojillas.
¿Qué nos dice esto sobre el Osasuna de ahora?
Cuando repasamos las estadísticas y pronósticos que marcaron la era Chimy, lo que sale a la luz es que Osasuna necesitaba ese tipo de delantero: comprometido, de equipo, capaz de llevar la delantera con seriedad aunque no fuera un goleador de 25+ goles por temporada. Hoy, cuando miramos el equipo actual, sentimos esa ausencia. No porque Chimy fuera insustituible —en el fútbol nadie lo es—, sino porque representaba algo: la lucha constante, la entrega sin medida.
Las rojillas seguimos aquí, viéndolo todo desde El Sadar. Seguimos con nuestras propias estadísticas, nuestros propios pronósticos sobre quién viene a seguir la saga de Chimy. Porque eso es ser osasunista: recordar a los que se fueron, apoyar a los que están, y creer en los que llegan.
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