Chimy Ávila: la leyenda que se vistió de txuri-gorri y nos dejó con ganas de más
Luis Ezequiel Ávila fue máximo goleador en 2022-23 con 8 goles. Recordamos al Chimy, ese ariete argentino que conquistó El Sadar y las estadísticas que lo hacen inmortal en Pamplona.
16 de agosto de 2026

Cuando hablamos de chimy avila estadísticas pronósticos, en realidad estamos hablando de una historia de amor entre un futbolista argentino y un pueblo navarro que lo acogió como suyo. Chimy Ávila (Luis Ezequiel Ávila, para los papeles) nació el 6 de febrero de 1994 en Rosario, pero en Pamplona tiene un corazón que late más fuerte que en su tierra natal.
¿Quién es el Chimy que llevamos en la memoria?
En la temporada 2022-23, Luis Ezequiel Ávila se convirtió en el máximo goleador de Osasuna con 8 goles en LaLiga y 9 en total. Esos números no suenan a locura en abstracto, pero si ves cada uno de esos goles, si recuerdas dónde estabas cuando metió cada uno, entonces entiendes por qué el Chimy es más que una estadística. Es un sentimiento.
A lo largo de su carrera, el ariete argentino ha jugado 236 partidos anotando 46 goles y repartiendo 14 asistencias. No son números de delantero centro clásico: son números de alguien que entiende el juego, que asiste, que pelea cada balón como si fuera el último.
¿Por qué el Chimy sigue siendo nuestro aunque no esté?
En la temporada 2025/2026, Ávila acumuló 30 partidos con 3 goles y 3 asistencias. No era su mejor versión, es cierto. A veces los futbolistas tienen campañas donde todo se complica. Pero desde el 1 de julio de 2026, el Chimy está sin club, su último equipo fue el Real Betis. Y aquí es donde la magia del osasunismo se revela: no importa dónde juegue, lo recordamos en txuri-gorri.
Porque Chimy Ávila no es solo un delantero. Es el tipo que entró en El Sadar, miró a los ojillos rojillos, y dijo: "Aquí me quiero quedar". Y eso, amiga, eso es lo que no se olvida. No las estadísticas exactas de cada temporada, sino el sentimiento de verlo celebrar un gol con esa rabia navarra que ni siquiera es navarra pero que aprendió a serlo.
Cuando mires las fotos de esos goles, recuerda esto
Hay momentos en el fútbol que trascienden lo numérico. El Chimy metió 46 goles en 236 partidos, sí. Pero esos goles sonaron distinto en El Sadar. Sonaron como victorias de un pueblo pequeño contra las ligas grandes. Sonaron como la prueba de que en Navarra también sabemos jugar a fútbol.
La carrera de un futbolista se mide en goles, asistencias, minutos jugados. Pero la importancia de un jugador en un club como Osasuna se mide en algo más profundo: en si logró entender que aquí no es un trabajo, es una misión. El Chimy lo entendió. Por eso, aunque ahora esté en otro sitio, sigue siendo nuestro.
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