Chimy Ávila: estadísticas, pronósticos y el legado que dejó en Osasuna
El delantero que nos hizo creer en días mejores. Repasamos sus números y por qué seguimos pendientes de dónde juegue.
22 de septiembre de 2026

Luis Ezequiel "Chimy" Ávila nació el 6 de febrero de 1994, pero para nosotras, los rojillos que lo vimos jugar en El Sadar, nació en el 2019 cuando llegó a Osasuna. Y los Chimy Ávila estadísticas pronósticos que analizábamos cada semana se convirtieron en una obsesión, casi una religión.
¿Cómo medimos a una leyenda?
Entre 2019 y 2024, Chimy jugó 110 partidos con la camiseta txuri-gorri y marcó 24 goles. Esos números parecen sencillos cuando los ves así, fríos en una pantalla. Pero cada gol era una explosión en El Sadar, cada asistencia era un pase que te hacía creer que este era el día, que Osasuna iba a ganar la Liga (soñar es gratis, ¿verdad?).
No era el goleador que te desborda por pura velocidad —aunque la tiene—, sino ese tipo de delantero que entiende el juego, que sabe dónde tiene que estar, que cuando cierra los ojos en la portería contraria, ya ha calculado tres opciones. Sus estadísticas en Osasuna reflejaban eso: no es que metiera 30 goles al año, es que cada gol parecía importante, parecía llegar en el momento exacto.
Cuando se fue, llevó un pedazo de Navarra
En enero de 2024, Chimy se marchó al Betis. Osasuna recibió 4 millones fijos más 700.000 euros en variables. A nivel comercial, fue un buen negocio. A nivel emocional, fue una pérdida. Porque Chimy no era solo un atacante en el esquema; era un símbolo.
En Betis, entre 2024 y 2026, disputó 41 encuentros con 4 goles. Esos números duelen de leer, lo sabemos. Un futbolista de su calidad, reducido a esa efectividad en una grande. Pero es que Osasuna no era para él una cantera o una escuela; era un hogar. Aquí era protagonista. Aquí sus Chimy Ávila estadísticas pronósticos hacían que en Twitter/X las rojillas especularan sobre cuánto tiempo falta para que meta el próximo gol.
Los pronósticos que ya no hacemos
Antes de cada partido, las rojillas que lo seguían de cerca se preguntaban: "¿Hoy mete Chimy?". Era una pregunta ritual, casi mágica. Mirabas sus últimos partidos, sus estadísticas recientes en Betis, y te atreverías a hacer un pronóstico. Algunos viernes adivinabas correctamente y el fin de semana te sabía a victoria.
Ahora, en CA Independiente (a septiembre de 2026), Chimy sigue siendo nuestro Chimy. Lo vemos jugar en la Argentina, vemos sus goles cuando puede marcarlos, y igual que hicimos durante años con los pronósticos en Osasuna, ahora los hacemos desde la distancia, desde la nostalgia.
La herencia estadística de un jugador que importa
Cuando le das números a Chimy, 110 partidos y 24 goles en Osasuna, estás hablando de consistencia. Estás hablando de un futbolista que fue importante en una época donde Osasuna necesitaba crecer. Sus pronósticos de gol jamás fueron sensacionalistas, pero siempre fueron reales. Era el tipo de delantero que llegas a mitad de temporada y piensas: "Con uno o dos ataques más de Chimy, podemos meternos en Europa".
Los rojillos que lo vieron jugar cada domingo en El Sadar saben que los números no cuentan todo. No dicen cómo te levantabas del sofá cuando la metía, no cuentan las noches de Twitter/X haciendo pronósticos de qué seguiría en su carrera. Eso es lo que Chimy Ávila dejó en Osasuna: no solo estadísticas, sino ritual, esperanza, leyenda.
Y aunque ya no esté, aunque sus números en rojo sean historia, seguimos atentas a dónde juegue. Porque las rojillas no olvidamos.
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