Chimy Ávila estadísticas pronósticos: el hijo pródigo que se fue y no vuelve igual
Chimy Ávila marcó historia en El Sadar. Ahora está en Betis con 30 partidos, 3 goles y 3 asistencias. Mira cómo nuestro ex rojillo está evolucionando y por qué su estadía en Pamplona fue tan especial.
7 de agosto de 2026

Chimy Ávila nació el 6 de febrero de 1994 en Rosario, Argentina. Pero su corazón tiene una dirección fija: El Sadar. Aunque ahora vista de verde en el Real Betis, cualquiera que lo haya visto marcar en Pamplona sabe que hay jugadores que trascienden el uniforme. Chimy es uno de ellos.
De Rosario a Navarra: un viaje que cambió vidas
Chimy llegó a Osasuna y se convirtió en rojillo. No es un frase hecha—es literal. Consiguió la nacionalidad española, se adaptó a Navarra, y durante años fue la espina dorsal ofensiva del equipo masculino. Para muchas rojillas que crecieron en los 2010s y 2020s, Chimy no era solo un delantero. Era el símbolo de que un tipo que venía de lejos podía amarcar a Osasuna con la misma intensidad que los nacidos en Pamplona.
Hasta febrero de 2024, fue nuestro. Después, el mercado lo llamó. El Betis lo quería. Y Chimy tenía derecho a crecer, a buscar nuevos retos, a no ser solo "el delantero de Osasuna". Eso lo entendemos las rojillas, aunque duela.
Las estadísticas de Chimy en 2025/2026: ¿regresión o transición?
Esta temporada, en el Betis, Chimy ha jugado 30 partidos. 3 goles. 3 asistencias. Si miras solo eso, parece poco. Especialmente para un tipo que fue determinante en Osasuna durante años. Pero aquí viene lo importante: el Betis es otro nivel competitivo. Compite en LaLiga como favorito. Tiene presión de Europa. Chimy no es el máximo referente ofensivo—hay otros nombres en la escuadra de Manuel Pellegrini que cargan el peso.
Entonces ¿es una regresión? No. Es una adaptación. Los pronósticos que la gente hace sobre Chimy—que se perdió, que no era tan bueno, que mejor en Osasuna—son superficiales. El tipo sigue siendo profesional. Sigue entrenando. Sigue compitiendo. Simplemente, no es el protagonista. Y eso es diferente a no valer.
Su contrato en Betis hasta 2027
Chimy renovó hasta el 30 de junio de 2027 con el Betis. Eso significa que hay plan a medio plazo. Que el club cree que va a tener relevancia. Que no está de paso. Eso también cuenta en las estadísticas reales—la confianza del club es un número que no aparece en el papel, pero existe.
¿Volverá a Osasuna?
Es la pregunta que todas nos hacemos mirando las estadísticas de Chimy en Betis. Francamente, ahora mismo no lo creo. Un tipo que está en un club europeo, que tiene contrato hasta 2027, que sigue siendo competitivo—no busca volver. Osasuna fue su escuela. Fue su casa. Pero Betis es su presente. Quizás algún día, en la recta final de su carrera, Chimy vuelva a El Sadar. Como leyenda. Como patrimonio rojillo.
Pero esos pronósticos los hacemos desde el corazón, no desde la estadística. Porque Chimy Ávila será siempre nuestro, sin importar en qué campo juegue.
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